El Niño Que Rompió El Auto Del Millonario
Capítulo 2 - La mujer que desapareció
Alejandro llevó al niño al SUV sin discutir más.
"¿Cómo te llamas?" preguntó mientras cerraba la puerta.
"Mateo."
El nombre le golpeó el pecho.
Mateo.
Olivia siempre había dicho que, si algún día tenía un hijo, le pondría ese nombre por su abuelo.
Alejandro se sentó a su lado, todavía sosteniendo la fotografía.
"Mateo, necesito que me digas la verdad. ¿Tu madre te dijo que yo la abandoné?"
El niño lo miró con desconfianza.
"Ella no habla mal de ti."
"Entonces, ¿por qué dijiste eso?"
Mateo bajó la cabeza.
"Porque escuché a los médicos decir que no teníamos seguro. Y porque mi mamá guarda tu foto. Y porque cuando pregunta por ti dormida, llora."
Alejandro cerró los ojos.
Eso dolió más que el golpe de la piedra.
Llegaron al hospital veinte minutos después. Era un edificio viejo, lleno de pasillos fríos y luces cansadas. Mateo corrió delante de él hasta una sala compartida.
Allí estaba Olivia.
Más delgada.
Más pálida.
Pero viva.
Tenía una mascarilla de oxígeno y una vía en el brazo. Cuando abrió los ojos y vio a Alejandro en la puerta, las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus sienes.
"No", susurró. "No debiste traerlo aquí."
Mateo se acercó a ella.
"Mamá, él vino."
Olivia cerró los ojos con dolor.
Alejandro avanzó lentamente.
"¿Por qué no me dijiste que teníamos un hijo?"
Ella giró la cara.
"Porque intenté hacerlo."
La frase cayó entre ellos como una piedra más pesada que la del faro roto.
"¿Qué significa eso?"
Olivia respiró con dificultad.
"Te escribí. Te llamé. Fui a tu oficina cuando Mateo tenía dos meses."
Alejandro negó con la cabeza.
"Jamás lo supe."
"Tu madre sí."
El silencio fue inmediato.
Alejandro sintió que algo dentro de él se helaba.
"Mi madre?"
Olivia asintió débilmente.
"Me recibió en la entrada. Me dijo que ya estabas comprometido con Valeria. Me dijo que si insistía, haría que me quitaran a mi bebé. Después me entregó dinero y me pidió que desapareciera."
Alejandro dio un paso atrás.
Su madre, Isabel Vega, era una mujer elegante, poderosa y temida en todos los círculos de negocios. Él siempre creyó que ella había sufrido al verlo destruido por Olivia.
Pero quizás había sido la causa.
Olivia tosió con fuerza. Mateo tomó su mano.
Alejandro miró al médico que acababa de entrar.
"¿Qué tiene?"
El doctor dudó.
"Necesita una cirugía urgente y un tratamiento que este hospital no puede cubrir."
"Entonces la traslado."
Olivia abrió los ojos.
"No."
Alejandro se inclinó hacia ella.
"Olivia, no voy a dejarte morir por orgullo."
Ella lo miró con una tristeza agotada.
"No es orgullo."
Apretó la mano de Mateo.
"Si tu madre sabe que Mateo existe, va a intentar quitártelo."
Alejandro sintió que, por primera vez en años, la verdadera batalla apenas empezaba.









